Nadie llora en una sala de espera. Eso viene después. Me siento en la cuarta silla de la tercera fila porque es la que queda frente al televisor, aunque el televisor está en silencio y transmite el pronóstico del tiempo de una ciudad que no es esta. Ciudades con nieve. Ciudades donde la gente usa abrigos y camina rápido y desaparece detrás de su aliento. Aquí no hace frío, pero yo tengo frío. Un frío que no viene de afuera, …
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Las ramas desgarran pedazos de la blusa de algodón, las mangas pronto serán poco mas que retazos. La tela del vestido de paño rojo que cubre el resto de su cuerpo no solo resiste, sino que …
Una habitación no es solo una habitación. Ubicamos artículos en cada esquina, en cada espacio, esperando impregnar en ella un ápice de nuestra esencia; intentamos pintar salones y pasillos con un boceto de lo que reverbera …
Querida Susan: Me encuentro plenamente consciente que no resulta en lo absoluto habitual que todo y cada uno de nuestros deseos se vean satisfechos de forma tan plena como ha sucedido en los últimos años. No …
El tranvía de las tres de la tarde partía cada día sin demora, pero sin prisa. Palpó el papel, áspero al tacto, y por un instante logró oler la tinta. El debate en su interior se …
Durante los tres años que llevo detrás del mostrador e visto pasar mas parejas de las que me interesa contar. Difícilmente podría recordar algún detalle sobre cualquiera de ellas. Eso cambió la tarde en la que …
¿Has probado la sangre? Yo tampoco. Pero he saboreado el miedo y se le parece mucho. El caracter del ser humano es maleable. Nos gusta pensar lo contrario, sobre todo cuando estamos en lo que creemos …
La caricia de la luz del atardecer y la brisa marina y salada se confabulan con el eco de voces y música que llegan como fantasmas de otro tiempo, ininteligibles pero cargados de significado. Con el …
El chubasquero rojo se movía con toda la serenidad que se le permitía al pequeño cuerpo que lo portaba. Los rizos rubios caían sobre los hombros, un poco más desordenados a cada paso. Las botas se …
Es curioso cómo los extremos se doblegan de tal manera que terminan provocando el efecto opuesto a su naturaleza. El frenesí a mi alrededor a alcanzado un punto de ebullición y, muy lejos de distraerme, me …
– Ya me han dicho que tengo una mirada fría. – Fria no, gélida. Pero esa no es un tu mirada, es una mascara. Lo sé porque la he visto caerse, aunque sea solo unos segundos. …





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